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Noticias Archivos | Página 2 de 3 | Jorge Peña

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

Diario Sur: ‘Escocia’, la historia sobre la muerte que da una lección de vida

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

El malagueño Jorge Peña presenta en la sección oficial del certamen un intenso documental sobre el cáncer, coproducido por TVE.

Montse tiene 52 años, está «a puntito» de los 53 y un 11 de agosto le diagnosticaron un cáncer expandido como una mancha de tinta oscura por el interior de su cuerpo. El médico que le comunicó la noticia le puso fecha de caducidad a su paso por el mundo: «dos telediarios y medio». Fue hace dos años. Montse protagoniza ‘Escocia’, el intenso documental dirigido por el malagueño Jorge Peña que ayer se presentaba en la sección oficial del certamen.

Peña regresa al Festival de Málaga, donde mostró hace dos años ‘Cuando seas padre comerás huevos’, en el que se aproximaba a la paternidad adolescente. Un documental sobre la vida prematura y otro sobre la muerte temprana. O no. No sólo. Lo explica el propio Jorge Peña: «Quería hablar sobre la muerte y acabé hablando sobre la vida». Porque Montse, su historia, ofrecen sobre todo una lección de vida, de pundonor frente a la adversidad, una lucha modesta, anónima, sacada a la luz en un documental producido por TVE y Lavinia.

Así, viajar a Escocia funciona como el deseo, la esperanza, de Montse. También como terapia. Para Montse, convertida en enferma crónica después de que pocos dieran un duro -o un día- por ella; para el propio Peña, sumido también en ese tiempo en el proceso de afrontar la enfermedad de un ser querido; y al cabo también para el espectador, que vive junto a Montse cada pequeña alegría, cada victoria cotidiana, como descubrir, de buenas a primeras, que te gustan las coles de Bruselas que siempre has aborrecido.

El proyecto para realizar ‘Escocia’ se prolongó durante dos años, como recuerda Jorge Peña, quien sigue fiel a su gusto por las «historias anónimas» a la hora de poner sobre ellas su mirada. «Desde la perspectiva de algo que en principio afecta a unos pocos puedes extrapolar las cuestiones hacia asuntos universales como el dolor, la muerte, la incertidumbre ante el futuro, el miedo o la propia fragilidad», argumenta el director de ‘Escocia’.

El documental del realizador malagueño compartía cartel ayer en la sección oficial a concurso con ‘Mar de fons’ de Bruno López y Florencia Luna; ‘Kunstkammer’, dirigida por Carlos Escolano y ‘Gabor’, a cargo de Sebastián Alfie. A ellas se sumaba la sesión especial de ‘El caso Rocío’, firmada por José Luis Tirado, que aborda la censura judicial de la película ‘Rocío’, de Fernando Ruiz Vergara.

Tabúes. Quizá el mayor siga siendo la muerte, como aporta Peña: «Cuando estábamos grabando el documental llegamos a hablar con Montse sobre la posibilidad, más que real, de que quizá no viera el resultado de todo aquel trabajo. Ahora es uno de los pocos casos que ha pasado de terminal a crónico en el Hospital Vall d’Hebron».

Una gran puesta de largo

Peña tampoco olvida la trascendencia de estrenar su proyecto en el certamen malagueño. «Ser seleccionado aquí es una gran puesta de largo, porque la sección de documentales siempre es muy exigente», añade el director malagueño, que prepara un documental sobre sordociegos.

El que ya está terminado es el cortometraje ‘Viaje de un hombre solo’, donde Peña relata el proceso creativo del pintor malagueño Plácido Romero. Historias mínimas, anónimas, que dejan un poso en quien se acerca a ellas. También esperanza, como viajar, algún día, hasta Escocia.

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

Málaga Hoy: Que el tren no se pare, Jorge Peña narra en ‘Escocia’ la historia de Montse

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

El realizador malagueño presenta hoy en la sección oficial a concurso su nuevo documental, una historia de superación.

Hay quien afronta la vida como si fuésemos a estar siempre aquí. Hay quien lo hace como si cada día fuera su último día en la tierra. La decisión es algo privada, personal, respetable. Por eso debe ser duro que no seas tú quien lo decida. Hay también personas a las que les imponen un límite. Un día conocen que tienen una enfermedad y su vida tiene fecha de caducidad. ¿Cómo reaccionar? ¿Cómo enfrentarse a ese inesperado límite? ¿Se puede conseguir una prórroga?

El cineasta malagueño Jorge Peña quiso averiguarlo. Y para ello investigó y trabajó hasta que conoció a Montse, a quienes los médicos daban seis meses de vida. Una noticia que a la mujer le cambió la vida. Pero lejos de enrocarse en sí misma y hundirse; o de lanzarse al vacío para vivir un tramo de vida intensa, Montse decide un careo consigo misma. Decide tomar la situación con hasta cierta normalidad mientras descubre cosas de sí misma y de los que les rodean. Y así lo cuenta en Escocia, documental dirigido por Peña y protagonizado por Montse, que se toma el rodaje como un diario personal que parece servirle casi de terapia. El resultado es Escocia, largometraje documental que se estrena esta tarde a las 19:30 en el Teatro Echegaray dentro del 17 Festival de Málaga de Cine Español.

Pero no hay que olvidar algo: la enfermedad siempre sigue ahí. Y, aunque es una situación difícil, dramática para la protagonista, la película huye de lo fácil: nada de lágrimas, de crisis, de reflexiones filosóficas. Tanto Montse como el director afrontar sus circunstancias mirándolas a los ojos: ella asumiendo y luchando. Él trabajando mucho el guión y dando una lección a la hora de contar historias. Y, así, Escocia se completa casi como un canto a la vida, un largo viaje en un tren que -como en la propia película- sigue adelante. Hasta que, eso sí, un día se detenga. Antes o después. De forma anunciada o inesperada. Como ocurrirá a todos.

01

Abr
2014

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Málaga Hoy: El magisterio de la realidad.

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

Los documentalistas de la Sección Oficial reflexionan sobre la situación actual del género, los límites entre la libertad de creación y la industria y las posibilidades de distribución.

Desde sus primeras ediciones, el Festival de Málaga da cuenta de una evidencia que parece hacerse más meridiana cada año: si hubiera que señalar un ámbito en el que el talento cinematográfico aflora con especial fuerza en España y Latinoamérica, ése es el del documental. La sección oficial dedicada al género ofrece en cada convocatoria un buen puñado de películas incontestables, con calidades difíciles de encontrar en los escaparates consagrados a la ficción. Al mismo tiempo, sin embargo, la atención prestada al cine real y sin famosos que sirven los documentales recibe mucha menos atención, mientras que sus canales de distribución son, en comparación, ínfimos. Muchos cineastas, no obstante, optan por el documental dadas las posibilidades artísticas que encierra y las libertades que permite. Así que, a estas alturas, conviene hacerse ciertas preguntas al respecto. Algunos de los documentalistas que visitan estos días la ciudad gracias a su participación en el festival se reunieron ayer en las inmediaciones del Teatro Romano y este periódico aprovechó para hablar con algunos de ellos. Ahí en la foto tienen al venezolano Eliezer Arias (El silencio de las moscas), los brasileños Leo Tabosa (Tubarâo) y Cristiano Burlan (Mataron a mi hermano) y los españoles Adrián Silvestre (Natalia Nikolaevna), Ventura Durall (Els anys salvatges), Bruno López (Mar de fons), Jorge Peña (Escocia), Jordi Morató (El inventor de la selva), Xavier Artigas (Ciudad muerta), Daniel Martín y José Antonio Hergueta (Solsticio) y Augusto Martínez (Juan Marsé habla de Juan Marsé).

Eliezer Arias ha presentado ya a concurso una de las sensaciones del festival, El silencio de las moscas, premiada en otros certámenes como el IDFA de Ámsterdam. La película propone una mirada a las zonas agrícolas de los Andes Venezolanos que cuentan con una de las mayores tasas de suicidios de adolescentes en el mundo. Arias constata que la impresión sobre el talento documental también es patente en Latinoamérica: “Ahora se dice que el documental hace cosas más creativas, mientras que en la ficción todo parecen remakes. A nivel internacional también se acredita una mayor experimentación en el documental, una mayor libertad creativa. Pero el documental también tiene su industria, y un mayor juego comercial, aunque la diferencia sea aún abismal. De todas formas, lo cierto es que la tendencia del documental actual va más por el ensayo, por una línea en que la distinción entre ficción y realidad no parece tan evidente. Y eso es apasionante, porque puedes jugar con las expectativas del espectador, hacerle ver que él mismo puede construir su historia. En la ficción el guión lo amarra todo, pero en el documental se puede jugar con la no linealidad.”

Arias es antropólogo y dedicó nada menos que cuatro años a alumbrar El silencio de las moscas. El director explica que ya conocía a algunas de las familias que aparecen en la película a raíz de una investigación anterior, pero su documental sorprendió mucho por el modo en que abordaba una cuestión bien espinosa: “Me interesaba trabajar mucho asuntos como la memoria, el dolor, el silencio, los estigmas… Ya sabía que la historia era fuerte, pero de lo que se trataba era de decidir cómo contarla. Es curioso, porque muchos esperaban una película más informativa al haberla hecha un antropólogo, mientras que el documental concede una importancia fundamental a las imágenes. La película no da respuestas, sino que hace preguntas, e invita al espectador a que se las haga”. Y estas impresiones resultaron luego determinantes en cuanto a la distribución: “La película se estrenó en Ámsterdam y gustó mucho, pero encontramos mucha dificultades para venderla. Primero, por el tiempo: casi todos pedían que la recortáramos. Y segundo, porque muchos la consideraban poco comercial, aunque a la vez admitían sin tapujos que era muy emocionante”. Arias propone algunos circuitos alternativos para la exhibición, como las universidades, aunque, paradójicamente, la cadena Cinemax, líder de exhibición en Venezuela, se ha interesado por su película. Y el mismo realizador califica la situación de “inédita”. Ahora se trae entre manos un proyecto de ficción, pero también otro proyecto relacionado con la familia de su esposa, de madre asturiana. “Soy antropólogo”, concluye: “Inevitablemente, me siento cómodo en el documental”.

La opinión de Jordi Morató, responsable de El inventor de la selva, uno de los documentales más aplaudidos de la temporada (y que ofrece un perfil cercano de Josep Pujiula, conocido como el Tarzán de Argelaguer), no es muy diferente: “El documental, por definición, ya implica unas normas de trabajo que te obligan a pensar un poco más allá. Los recursos a nivel de producción son tan limitados que a veces hay que darle la vuelta a esa precariedad. Eso es lo que he intentado con mi película, que parte de mucho material preexistente al que añadí luego el material que yo fui capaz de generar. Creo, no obstante, que algo bueno tienen que tener las producciones pequeñas. En mi caso no tuve a un productor que me impusiera una determinada línea, sino que cuando Isaki Lacuesta e Isa campo vieron el documental ya avanzado y se comprometieron a ayudarme, sin condicionarlo a nivel creativo. Me dieron su consejo más como creadores que como productores”. El inventor de la selva es el primer largometraje de Morató, así que, en gran medida, el realizador debuta ahora al afrontar las cuestiones de distribución: “Me estoy volcando en todas las ventanas que salen, quiero sacarlo adelante sea como sea. Mi idea sería, después de esta etapa de festivales, llevar el documental a las salas, aunque sea en circuito pequeños de ciudades como Barcelona y Bilbao. Sería una lástima que tanta gente no pudiera verlo en pantalla grande”.

El malagueño Jorge Peña, que presentará el próximo martes Escocia (el seguimiento de una mujer que sufre una enfermedad renal con un diagnóstico terminal y que lucha por mantener vivos sus sueños), comparte la impresión positiva que exhala la Sección de Documentales del Festival de Málaga: “En los pocos días que llevamos ya hemos visto un nivel notable. Pero, sobre todo, lo que podemos comprobar aquí es que el documental no es una forma única de hacer, puede entrañar infinitas formas. Y creo que eso es un valor importante de la Sección de Documentales de Málaga. Puede verse de todo”. Y continúa: “Este año se han presentado 450 documentales al festival. Se produce mucho, y eso quiere decir que en esa producción tiene que haber algún talento, ya que predomina la autoproducción y hay muchos menos intermediarios. El problema es que hay muy pocas pantallas, y las pocas que hay están saturadas. Que tu película se vea depende al final de que una televisión decida participar, como nos ha ocurrido a nosotros con TVE. Pero aun así la posibilidad de que la gente acceda a ella es muy reducida. Además, los tiempos no acompañan. Hemos solicitado que la proyecten en Matadero, en Madrid, y nos han dado la posibilidad de hacerlo después del verano, cuando la estamos promocionando ahora, y cuando estamos cogiendo el tirón del Festival de Málaga”.

En su análisis, Peña considera urgentes algunos cambios dentro de la industria para que los documentales puedan llegar a un público mayor: “El mayor obstáculo es que las cuotas están muy focalizadas en el cine de EEUU. Y si es difícil entrar para una película de ficción española, para un documental ni te cuento. A lo mejor hay un par de documentales al año que llegan a las salas. El ICAA financió en 2012 cuatrocientas películas, de las que se estrenaron trescientas. Eso significa que otras cien se quedaron en el limbo. Tendría que cambiar la política de coeficientes en sala, y tendría que haber más apoyo de las televisiones a este tipo de cine, no sólo al cine de ficción”. Mientras tanto, el talento fluye. Compruébenlo.

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

La opinión de Málaga: Jorge Peña, ´He trabajado más sin la cámara que con ella´

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

El malagueño residente en Barcelona Jorge Peña presenta el martes en la competición de Documentales Escocia, una distanciada pero emocionante película sobre la lucha contra el cáncer de una mujer, Montserrat Palacios, a lo largo de casi tres años.

¿Cómo contactó con Montserrat Palacios y decidió documentar su historia para su película?
Inicié este proyecto por el miedo a perder a mi padre cuando se encontraba aquejado con una grave enfermedad renal. No sabía enfrentar su sufrimiento, o su muerte, en el caso que ésta sucediera. Al contrario de otras cultura, en occidente la muerte se deja de lado, es un tabú, y es preferible no tener contacto o relación directa con ella. Así, casi a modo de terapia experiencial, me puse a buscar a una persona con una grave enfermedad y un diagnostico de tiempo definido. Quería documentar cómo una persona vivía en primera persona esta situación, sus miedos, sus sueños o su rutina. Me puse en contacto con varias agrupaciones de ayuda a enfermos, y una de ellas me llevó hasta Montse.

¿Se mostró desde el primer momento abierta a mostrar su vida ante la cámara?
En esta película he trabajado más sin cámara que con cámara. Al principio tanto Montse como yo necesitábamos sentirnos cómodos, conocernos, alejarnos por un momento de que íbamos registrar momentos de un proceso. Mi relación con ella ha sido, y sigue siendo, de mucha sinceridad y respeto. También para que ella no se sintiera invadida, y que ha funcionado como principal dispositivo de la película, le di una cámara para que ella se grabara cuando quisiera. Al principio le costó, y sus grabaciones se centraban en su día a día, pero después la cámara actúo de vehículo con el que desahogarse. En las escenas observacionales, la cámara y el equipo siempre ha tenido una vocación de invisibilidad; de hecho es algo que se destila en el metraje.

Tres años de filmación, un asunto duro como la enfermedad… ¿Ha llegado usted a pasarlo mal durante el rodaje?
Ha habido instantes difíciles, momentos en los que tienes que mirar como director, momentos en los que sabes que tienes que tomar distancia porque te estás involucrando mucho, aunque es inevitable cuando estás haciendo algo así, más aún con una relación de tú a tú como la que hemos tenido Montse y yo. Aunque no creo que sea muy diferente que la relación que tiene un médico con un paciente, de un abogado con su defendido, o de un cooperante en una situación de riesgo.

Escocia no es nada lacrimógena…
Al principio, quería hacer una película sobre la muerte pero todo cambió: a mi padre le transplantaron un riñón, y Montse pasó a un estado crónico. Todo esto me llevó a hablar de cómo una persona redescubre la vida en un momento difícil, como el que se encuentra Montse. Y saqué todo lo que pudiera haber de amarillo, todo lo que pudiera subrayar o lo que lo pudiera hacer que la película perdiera el respeto y el equilibrio.

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

TVE: Siete películas, un documental y una cinta de animación participadas por TVE, en el XVII Festival de Málaga

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

TVE estará también presente en la sección Documentales con ‘Escocia’ y en Animazine con ‘La tropa de trapo en la selva del Arcoiris’.

En la Sección Documentales, TVE participa con ‘Escocia’, de Jorge Peña. Cuenta la historia de una mujer, Montse, que disfruta viendo despegar aviones desde el aeropuerto de El Prat, en Barcelona. Sueña con volar en uno de ellos a Escocia, el país que querría visitar antes de morir. Tiene cáncer renal con metástasis e irá contando sus reflexiones a través de una cámara doméstica.

Por último en la Sección Animazine con participación de TVE se presentará ‘La tropa de trapo en la selva del Arcoiris’, de Álex Colls, la historia de una grupo de mascotas de trapo que viajan a la selva del Arcoiris para ayudar a otros animales que están en peligro, para lo cual tendrán que hacer acopio de ingenio y trabajo en equipo.

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

Mundo Crítica: Entrevista a Jorge Peña

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad SEK de Segovia, Jorge Peña completa sus estudios en la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños en Cuba con una especialización en guion, y en la Universidad Autónoma de Barcelona cursando el Máster de Documental Creativo. Su trabajo en el audiovisual se desarrolla en televisión, donde escribe guiones y formatos televisivos, y dirige todo tipo de espacios para diferentes cadenas (TVE, TV3, Canal Sur, BTV, Localia TV…). También ha realizado audiovisuales para marcas e instituciones (Red Bull, La Caixa, Unicaja, El Corte Inglés, Junta de Andalucía, Ayuntamiento de Málaga…). Su trabajo como autor se ha desarrollado principalmente en el campo del documental, participando y siendo premiado en diversos festivales y concursos. Encontramos títulos como En la calles sin nombre (2009), El poeta sin tiempo (2009), Cuando seas padre comerás huevos (2011) o Escocia (2013) que estará presente en la Sección Oficial de Documentales del 17 Festival de Málaga.

Para empezar le pregunto sobre el género documental, la importancia que cree tiene hoy día y el por qué lo escoge para filmar.

Hacer un documental es muy divertido. En la ficción estás sujeto a muchos planteamientos, es muy estricto, tanto en la realización como en el proceso de creación, sin embargo, en el documental estás abierto a cualquier cosa que te pueda pasar. El caso de “Escocia” ha sido un poco así. En un primer momento nunca pensaría que íbamos a tener el final que hoy tiene la película, más aún eligiendo como protagonista a una enferma en estado tan grave como es el caso de Montse, pero las cosas cambian, como la vida misma. El documental es orgánico y eso lo hace más complejo y enriquecedor, tanto para el autor como para el espectador.

La protagonista de Escocia es Montse, una mujer a quien le diagnostican cáncer renal con metástasis ¿Cómo la conoce y por qué decide contar su historia?

Inicié este proyecto por el miedo a perder a mi padre cuando se encontraba aquejado con una grave enfermedad renal. No sabía enfrentar su sufrimiento, o su muerte, en el caso que ésta sucediera. Entonces, casi a modo de terapia, me puse a buscar a una persona con una grave enfermedad y un diagnostico de tiempo definido. Quería documentar cómo una persona vivía en primera persona esta situación. Conocer sus miedos, sus inquietudes, sus sueños, o simplemente su rutina, sus quehaceres diarios en su lucha contra la enfermedad. Me puse en contacto con varias agrupaciones de ayuda a enfermos, y la Asociación Española Contra el Cáncer, a través de una de sus psicólogas, me llevó hasta Montse.

Como bien le he leído comentar, “al contrario de otras culturas, en Occidente la muerte se deja de lado, es un tabú, y es preferible no tener contacto con ella”, ¿a qué cree que es debido este distanciamiento con algo tan natural y propio de nuestra existencia?

Protección y miedo. Nuestra cultura judeocristiana ha identificado la muerte con sufrimiento, y eso es lo que hace que nos aterre la idea de la muerte, y que protejamos a nuestros seres queridos de ella.

Ante un tema y un relato personal tan difícil y sensible como el que cuenta en su documental, ¿le costó mucho decidirse a rodarlo? Supongo que la delicadeza en el tratamiento debía ser crucial.

En esto de hacer películas es decidirse a hacerlo. Si tienes el ímpetu, lo consigues, no te importa cualquier impedimento que pueda haber. Y por supuesto, el trato con Montse ha sido de un cuidado y un respeto enorme.

¿Influenció alguna obra literaria o cinematográfica que ya tratara esta enfermedad al concebir Escocia?

Sí, principalmente literaria. ‘Ebrio de Enfermedad’ de Anatole Broyard, y ‘La enfermedad y sus metáforas’ de Susan Sontag han sido de gran apoyo para el proceso de guionización y montaje.

Vuelve al festival de Málaga después de concursar hace dos años con Cuando seas padre comerás huevos y además es malagueño. ¿Cómo ve este certamen tan importante en nuestro país y que con esta edición cumple 17 años?

Pues en relación a la sección de documental que es en la que he participado, tengo que decir que el nivel es muy alto, y que demuestra el buen estado de salud de este cine en España y Latinoamérica. Y el Festival siempre es una cita imprescindible a lo largo del año en nuestro país para los amantes del cine.

¿Por qué debemos acudir a sala para ver Escocia en el Festival de Málaga?

Es una película sensible y poética, y que acerca una realidad, la de la enfermedad, la de estar al borde del precipicio, de una manera muy profunda, sin dobleces.

Y para aquellos que no puedan acudir a salas malacitanas, se ha hecho oficial que La 2 de TVE emitirá el documental a lo largo de este 2014, ¿no es así?

Así es, de hecho la película es una coproducción entre Lavinia Productora Y TVE, con el apoyo de la Generalitat, y la colaboración de El árbol Boca Abajo y Estilingue Filmes.

Mucha suerte con la película, y ¿qué es lo próximo que veremos de Jorge Peña?

Próximamente estrenará mi último cortometraje documental ’Viaje de un hombre solo’ en el que he seguido durante casi un año al pintor Plácido Romero. Y tengo otros muchos proyectos en desarrollo, pronto habrá noticias de ellos.

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

Málaga Hoy: Las horas futuras con Montse

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

Jorge Peña borda en ‘Escocia’, el documental que presentará a concurso en el Festival de Málaga, una aproximación a la vida a través de sus límites

La historia que el realizador malagueño Jorge Peña cuenta en Escocia es la de una mujer y su ilusión. La mujer es Montserrat Fernández, Montse para todos aquellos que la conocen. Y su ilusión es viajar a Escocia. Por eso, una de sus aficiones favoritas consiste en visitar los miradores cercanos del Aeropuerto del Prat de Barcelona, donde reside, y ver despegar los aviones mientras sueña que viaja en uno de ellos en dirección a Edimburgo. Pero una circunstancia viene a dotar a esta ilusión de una connotación especial: un cáncer renal con metástasis. Y un diagnóstico con tiempo definido. De modo que Escocia, que competirá a concurso en la sección de Documentales del próximo Festival de Cine Español de Málaga, es una aproximación a la vida a través de sus límites. Y una historia abierta, latente, llena de imprevistos y cambios de planes. Exactamente, claro, como la vida misma.

Peña conoció a Montse a través de otra circunstancia personal: “Mi padre enfermó del riñón y durante un tiempo estuvo en diálisis. Fue una etapa muy difícil en la que por primera vez tuve que afrontar la posibilidad de que mi padre desapareciera. Así que decidí documentar una historia similar para asimilarlo. Necesitaba encontrar a alguien que sufriera este problema y que tuviera el perfil que necesitaba para el documental. Me puse en contacto con los psicólogos de la Asociación Española contra el Cáncer y ellos me condujeron hasta Montse, que entonces tenía 52 años”. La conexión fue inmediata, la amistad consecuente. Y Jorge Peña pasó los siguientes dos años y medio siguiendo de cerca la evolución de la enfermedad, y de los sueños, de su protagonista.

El proyecto revestía al comienzo algunas dificultades serias: “Tuvimos que plantearlo todo de manera que el dispositivo fuese lo menos agresivo posible para Montse. Así que optamos por darle la cámara a ella para que se grabase a sí misma. El 60% del documental corresponde a esas grabaciones. Al principio le resultaba extraño, sólo hacía recuentos formales de lo que le iba sucediendo cada día. Pero poco a poco se fue soltando y empezó a tener otra relación con la cámara. Algunos días después hablaba ya de lo maravilloso de una comida, de un amanecer… Sus comentarios celebraban las rutinas más cotidianas como si fuesen acontecimientos extraordinarios. Y la cámara se convirtió en una especie de terapeuta para Montse. Yo, por mi parte, he trabajado esta vez muy poco con la cámara. He hecho una labor distinta, más cercana al asesoramiento”.

Semejante propuesta obligaba a Peña y a su equipo a trabajar al día, dispuestos a reaccionar ante cualquier imprevisto: “Para ser honestos, yo no pensaba que Montse iba a llegar al final de la película. Pero un día su diagnóstico cambió y se hizo crónico. Eso nos obligó prácticamente a redefinir el proyecto, aunque los testimonios de Montse eran similares, reflexiones sobre la trascendencia del día a día. Lo cierto es que yo empecé el rodaje porque mi padre contrajo una enfermedad, pero después le practicaron un trasplante y hoy se encuentra mejor que nunca; y pensaba que Montse no llegaría a ver la película, pero hoy día ella está bien y sí, la va a ver. Así que yo había pensado hacer un documental sobre la inminencia de la muerte y al final el documental trata sobre la continuidad de la vida”. Eso sí, durante el rodaje no faltaron momentos difíciles: “En enero del año pasado Montse se encontraba muy mal, nos enfrentamos a un parón y tuvimos que acelerarlo todo afinando muchísimo. De lo que rodamos nosotros se ha conservado en el montaje casi todo, salvo un par de escenas. La mayor criba la hicimos con lo que había grabado Montse con su cámara. Y sí, sus imágenes terminaron sosteniendo la mayor parte de la película”.

La propia Montse atendió ayer, al igual que Jorge Peña, a este periódico. Aunque se había previsto su presencia en el Festival de Málaga, finalmente la protagonista tendrá que permanecer en Barcelona, dada la asistencia diaria que necesita. Pero no duda en definir su experiencia como “plenamente satisfactoria, sobre todo por poder contar cómo es el desarrollo de una enfermedad así. La gratificación ha sido enorme”. Montserrat Fernández da la razón a Peña al señalar que al principio su relación con la cámara “era muy fría. Grabarme a mí misma se parecía a hablar delante de un espejo, pero claro, yo no me veía. Así que me sentía un poco extraña. Poco a poco, sin embargo, esta sensación fue desapareciendo. Y al final fue como esos momentos en los que buscas silencio para hablar contigo mismo”. Sobre sus confesiones vertidas al objetivo, Montse señala tajante: “No me arrepiento de nada de lo que he dicho”.

Coproducido por TVE (que tiene comprometida su emisión en 2014), Escocia es otro termómetro que demuestra en qué medida el talento audiovisual español está en el documental. Vaya que sí.

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

Málaga Hoy: Jorge Peña competirá en la sección de Documentales del Festival de Málaga

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

‘Escocia’, del realizador malagueño, es uno de los 23 trabajos seleccionados a concurso para el certamen
Un total de 23 documentales optarán a la Biznaga de Plata en el Festival de Cine Español de Málaga de este año, cuya edición número 17 tendrá lugar del 21 al 29 de marzo. Entre ellos se encuentra el último proyecto de un realizador malagueño, Jorge Peña, que competirá con Escocia. Además, en sesiones especiales se proyectarán otros 10 títulos más. Los premios a repartir en la sección oficial son la Biznaga de Plata al Mejor Documental, dotado con 8.000 euros; la Biznaga de Plata al Mejor Director; Premio Especial del Jurado, y Premio del Público, según informaron ayer fuentes del festival.

Algunos de los 23 títulos a concurso, entre los que se encuentran las producciones más destacadas en España y Latinoamérica en el último año, son, además de la cinta de Peña, Al fin del mundo, de Franca González (Argentina); El cuarto desnudo, de Nuria Ibáñez (México); De cometas y fronteras, de Yolanda Pividal (México-EEUU-España); Mataram meu irmâo (Mataron a mi hermano), de Cristiano Burlan (Brasil); Tubarâo, de Leo Tabosa (Brasil); El silencio de las moscas, de Eliezer Arias (Venezuela); Cesar’s grill, de Darío Aguirre (Alemania); Y en el centro de la tierra había fuego, de Bernhard Hetzenauer (Ecuador-Alemania-Austria); Un gran desorden bajo el cielo, de Iván García (España); Mapamundi, de Javier Zoro (Chile); El inventor de la selva, de Jordi Morató (España); Natalia Nikolaevna, de Adrián Silvestre (España); Mar de fons (Mar de fondo), de Bruno López y Florencia Luna (España); Ciutat morta(Ciudad Muerta), de Xavier Artigas y Xapo Ortega (España), y Un sitio donde quedarse, de Marta Arribas y Ana Pérez (España).

01

Abr
2014

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By Jorge Peña

Diario Sur: El malagueño Jorge Peña concursa en el Festival de Málaga con el documental ‘Escocia’

On 01, Abr 2014 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

El concurso de documentales del XVII Festival de Málaga contará con 23 producciones de toda Iberoamérica, entre las que tendrá una presencia protagonista el cine español con hasta doce títulos. La lista de cintas seleccionadas incluye la del malagueño Jorge Peña ‘Escocia’, un filme que retrata la vida de Montse, una mujer con cáncer. Con un mal diagnóstico debido a la metástasis, el cineasta acompaña a la protagonista, que vive cada instante como si fuera el último. Un impactante relato que trae de nuevo al certamen malagueño a Peña después de concursar hace dos años con ‘Cuando seas padre comerás huevos’.

Junto a ‘Escocia’ (producida por Lavinia y TVE), la sección de documentales del Festival de Málaga Cine Español, que se celebrará del 21 al 29 de marzo, también incluirá una sesión especial de ‘Solsticio’, el filme del malagueño Daniel Martín Novel y producido por MLK que se acerca a la civilización de Tartessos a partir de la obra del dramaturgo Miguel Romero Esteo.

La sección a concurso otorgará cuatro premios -el de mejor película dotado con 8.000 euros- y, además de ‘Escocia’, contará con las películas y coproducciones españolas: ‘Un gran desorden bajo el cielo’, de Iván García; ‘El inventor de la selva’, de Jordi Morató; ‘Natalia Nikolaevna’ de Adrián Silvestre; ‘Mar de fondo’, de Bruno López y Florencia Luna; ‘Ciudad Muerta’ de Xavier Artigas y Xapo Ortega; y ‘Un sitio donde quedarse’, de Marta Arribas y Ana Pérez. España; ‘Gabor’, de Sebastián Alfie; ‘Kunstkammer’, de Carlos Escolano García; ‘Pettring’, de Eloy Domínguez Serén (España-Suecia), ‘Los años salvaje’, de Ventura Durall (Etiopia-España), y ‘De cometas y fronteras’, de Yolanda Pividal (México-EE UU-España).

La lista a concurso se completa con los filmes hispanoamericanos ‘Desierto verde’, de Ulises de la Orden (Argentina); ‘Equipo verde’, de Alejandra Almirón (Argentina), ‘Occupy the Imagination. Historias de resistencia y seducción’, de Rodrigo Dorfman (Chile-EE UU); ‘Al fin del mundo’ de Franca González (Argentina); ‘El cuarto desnudo’, de Nuria Ibáñez (México); ‘Mataron a mi hermano’, de Cristiano Burlan (Brasil); ‘Tubarâo’ de Leo Tabosa (Brasil); ‘El silencio de las moscas’, de Eliezer Arias; ‘Cesar’s Grill’, de Darío Aguirre (Alemania); ‘Y en el centro de la tierra había fuego’ de Bernhard Hetzenauer (Ecuador, Alemania, Austria) y ‘Mapamundi’, de Javier Zoro (Chile).

16

Abr
2013

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By Jorge Peña

Málaga Hoy: Ocho manos para domar a la criatura

On 16, Abr 2013 | No Comments | In Noticias | By Jorge Peña

Los documentales de Nacho Sánchez y Jorge Peña sobre el trabajo de cuatro artistas constituyen un viaje a las entrañas de la inspiración.

El juego de la supuesta representación de la realidad que consiste en meter una cámara de vídeo en el estudio de un artista, encierra, en realidad, algo de la lógica de los espejos: hay imágenes devueltas, pero éstas nunca regresan del mismo modo en que se reflejaron. Cierta anomalía llamada inspiración les afecta insobornablemente y, según una posible paráfrasis de Octavio Paz, los ojos de los artistas son la mejor crítica a los espejos. Los cuatro documentales rodados por los cineastas malagueños Nacho Sánchez y Jorge Peña sobre otros tantos artistas, presentados ayer en el Museo Picasso dentro del programa Málaga de Festival (MaF), son la mejor demostración de este primer párrafo. Metido como un intruso en el work in progress de Chema Lumbreras, José Medina Galeote, Javier Calleja y Plácido Romero, el proyecto se vistió de largo ayer, tal y como advirtió Sánchez (Peña no pudo desplazarse al acto), inacabado; pero es que nunca podría hacerlo de otra manera. ¿Cómo acabar una pieza documental que indaga en las entrañas de la inspiración? No existiría metraje suficiente: habría de ser, como el libro borgiano, un filme de arena.

Pero por el momento, y por si acaso, el total de las cuatro obras amparadas por la productora El Árbol Boca Abajo abarca unos 80 minutos de duración. Ayer, tras la proyección de las mismas, el Auditorio del Museo Picasso completó el envite con una mesa redonda que contó con Nacho Sánchez, los cuatro artistas protagonistas y el profesor y crítico Juan Francisco Rueda como moderador. Las tres primeras piezas cuentan con el guión y la dirección de Nacho Sánchez y husmean en los procesos imaginarios de tres creadores malagueños. Chema Lumbreras hace argumento de su experiencia y en el Tratado elemental de cocina desciende con la sencillez de los maestros a la misma naturaleza del arte, cuya definición vincula a la pasión: “No hay arte bueno ni arte malo, sólo arte, y para que sea arte debe estar hecho con pasión”. Lumbreras convierte la memoria en virtud y analiza sus primeros retos, su propia prefiguración como artista, su tardía epifanía al mercado, el modo en que las opiniones de los demás sobre sus obras han ido cambiando mientras su empeño se ha mantenido intacto, “por más que uno ya no tenga veinte años. Cuando tienes veinte años vas a por todas. Pero al final, como decía Tarkovski, es una cuestión de fe. Si tienes fe en lo que haces, llegas. Más cerca o más lejos, pero llegas”.

En Tratado de paz, Sánchez acompaña al antequerano José Medina Galeote durante las tres semanas en las que estuvo enclaustrado en el CAC Málaga en 2011 para la realización de una pintura mural que abarcó al completo una de las salas del centro. Aquí el artista abandona el caparazón del estudio y accede a trabajar en la intemperie de un medio externo. Pero el estudio vuelve a ser protagonista cuando Medina Galeote observa en su refugio las imágenes grabadas por Nacho Sánchez, incluidas las que narran cómo, tras la exposición, el mural fue recubierto por completo con pintura blanca. En su condición efímera el arte pervive, y el artista se sigue enfrentando solo a su monumentalidad.

Con el Tratado completo de soldadura Sánchez completa su tríptico de la mano de Javier Calleja y el arte como hallazgo que habla por sí solo. Jorge Peña cuenta desde Barcelona en El viaje de un hombre solo la humildad de Plácido Romero, su estudio como animal domado. Y su supervivencia.